viernes, 31 de octubre de 2008

Nueva noche en Bajo Asedio

Hola amigos. Este miércoles pasado volví a aparecer en el gran programa de radio Bajo Asedio de Radio Enlace. Al igual que las otras ocasiones volvimos a tener una charla agradable sobre un montón de temas, aunque con modificaciones con respecto a otras ocasiones. Esta vez el bueno de Sergio no pudo acudir por un problema personal, aunque intervino un momento por teléfono, pero sí que estuvieron dos invitados de excepción: Rosa Sanz Serrano, profesora de Historia Antigua de la UCM y Jimena Parzinger, amén de ese gran comunicador que es Saúl, creador, director y presentador del programa.

Aprovechando que estaban Rosa y Jimena, hablamos sobre la universidad, sobre la educación, sobre Berlín y un poquito de historia. Además Saúl, como nos acostumbra, nos dio una buena dosis de gran música metalera. Aunque el que suscribe esto no es un gran fan de este tipo de música, he de decir que ayer Saúl dio en el clavo.

Bueno, aquí están los enlaces para bajar el programa desde Rapidshare:

http://rapidshare.com/files/158940190/Bajo_Asedio_29_oct_08.mp3.html

o bien comprimido con Rar,

http://rapidshare.com/files/158940219/Bajo_Asedio_29_oct_08.rar.html

Y una última cosa, para quien no conozcais a Rosa Sanz Serrano, aquí os dejo la imagen de uno de sus libros que versa sobre uno de sus grandes campos de investigación de su carrera historiográfica, el estudio de los reinos bárbaros sucesores.

Se titula Las Migraciones Bárbaras y los Primeros Reinos De Occidente y está publicado por la editorial Síntesis. El libro, del año 1995, es una perfecta introducción al mundo bárbaro posterior a la caída de Roma del 476 que ofrece información sencilla y esclarecedora de un período no muy conocido por el público en general y que, por otra parte, es una perfecta antesala para el libro que publicará en breve sobre los godos en La Esfera de los Libros.

¡Venga, ale, a la librería más cercana!

sábado, 25 de octubre de 2008

Memoria y mierda histórica


Esta mañana me he despertado con la noticia de que anoche fue derribada la cúpula de la cárcel de Carabanchel. Hoy es un día triste para la tan manida, tan publicitada y tan estúpida memoria histórica. Tan manida porque es una polémica perfecta para encubrir los problemas que nos importan hoy día, como el paro; tan publicitada, porque está en todas partes, desde la izquierda a la más furibunda derecha, pasando por esa cosa tan indefinida y amorfa como es el PSOE y tan estúpida, porque me parece una tomadura de pelo. No es ambiciosa, no restaura la dignidad de las gentes que murieron a consecuencia del gallego golpista y de sus cuarente años de paz y ciencia.

Me parece un timo de proporciones bíblicas lo que ha acontecido con la Cárcel de Carabanchel, con aquel lugar de reclusión de miles de personas que lucharon durante la dictadura por la restauración de la democracia. Era un símbolo de libertad contra la represión, del recuerdo frente a la desmemoria y de la fortaleza y resistencia de algunos, de aquellos que verdaderamente se apostaron en las esquinas, de aquellos guerrilleros sin armas que buscaban el fin de la sumisión histórica.

Lo han hecho de noche, como los butroneros, como Jack el destripador diseccionaba a sus víctimas. Y todo por la especulación, por sacarse unas perras para construir más pisos cuando aún hay un millón de casas sin vender producto de los años de desenfreno inmobiliario y connivencia de las autoridades políticas, fueran de derecha rancia o de izquierda disimulada. Tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid y el Ministerio del Interior han hecho cuadrilla para llevar a cabo esta ignonimia, esta afrenta al recuerdo de lucha y combate pacífico del pasado. Dicen que van a construir un hospital, vale, aceptamos pulpo, pero quien haya visto lo grande que era el recinto de la Cárcel de Carabanchel, sabrá que ahí cabían dos buenos hospitales, zonas verdes, centros de mayores y todo el equipamiento útil que se quisiera construir, sin derribar la cúpula.

No nos engañemos. Aquí solo se busca el dinero. Una meapilas del Ministerio del Interior ha dicho que en absoluto se olvidará el recuerdo bla bla bla y que se erigirá 'un monolito'. ¡Encima se ríen de nosotros! No estaría mal que cuando viniera la chusma política a inaugurar ese 'monolito', a hacerse la foto con cara compungida y plena autosatisfacción, se les recibiera como merecen. Ese recibimiento lo dejo a gusto del lector.

¿Y la memoria histórica? ¿Dónde queda ese buenismo progre? ¿Se han eliminado los nombres de calles franquistas? ¿Se ha devuelto su verdadero nombre a Numancia de la Sagra? ¿Se ha derribado el templo de la humillación, ese puñetero mamut blanco del Valle de los Caídos, que tanto avergüenza al que se aproxima a la Sierra de Madrid? ¿Se han hecho juicios a los franquistas, a aquellos altos cargos que aún viven, a quienes se lucraron desposeyendo a los vencidos y que se aprovecharon de la rapiña del pueblo español durante la dictadura? ¿Se ha juzgado a la iglesia por su ignonimioso apoyo a la Cruzada Nacional?

Estoy hasta los cojones de tanto buenismo, de tanta buena intención sin sustancia en una época en la que vemos a los descendientes de Franco bailando un mambo ante el aborregado gentío.

Nada, nada, nada. Memoria histórica de mierda

jueves, 2 de octubre de 2008

Crónicas desde Lavapiés

Esta mañana estaba dándole a la tesis, discurriendo un pasaje de las epístolas de San Agustín y, de repente, algo empezó a oler mal en Dina... digo en Lavapiés hacia las diez y media de la mañana. Olisquée un poco y noté que algo se estaba quemando e inmediatamente oí unos gritos de un tío. "¡Fuego, fuego! ¡Llamen a los bomberos! ¡A los bomberos!". Salí un momento al pasillo de mi planta a ver que ocurría por su ventana, pues la mía da a la calle Buenavista y vi como un coche, un peugeot pequeño similar a un smart estaba con la luna rota ardiendo. Mis instintos periodísticos, ejem, me impulsaron a buscar mi móvil para captar el suceso y a la vuelta ya había alguien apagándolo con extintores. Una nube blanquecina lo cubría todo.


El olor era nauseabundo, peor que antes. El pavo que dio la alerta seguía gritando. Decía que lo había visto todo, que había sido un tío encapuchado que estaba rondando la zona con una botella en las manos. Según este tío, el hombre rompió primero la luna antes de verter el contenido de la botella y luego le prendió fuego. Lo siento por el dueño del coche, que no apareció, más que nada porque era un coche bien nuevo, con matrícula FGD si no recuerdo mal. Poco después de extinguir el incendio

Como era de esperar, los alrededores se llenaron de curiosos como el moi. Francamente, a esas horas hay pocas cosas mejores en la tele. Es curioso como al hombre le dejan absorto acontecimientos de este tipo. Desastres, accidentes, escándalos. Cualquier cosa novedosa e inesperada que rompe con la rutina. Es parte de la naturaleza humana, lo imprevisto hace que nos sintamos más humanos.


De todos modos la situación era surrealista pero esperanzadora. El ruido era infernal pues, aunque no sé porque, el claxon del coche estaba pitando sin parar. No había quien lo aguantara y dos valientes intentaron pararlo. Primero intentaron hacerlo desde el asiento del conductor y luego, abriendo el capó del coche.




Los munipas llegaron y esperaron hasta que llegaron los bomberos. Hacían preguntas como quien no quiere la cosa, pero francamente parecían más espectadores que actores. Los bomberos fueron quienes finalmente desconectaron el maldito pito de los huevos e inundaron el coche para evitar cualquier otro problema.





El espectáculo acabó. Un rato después salí a pagar el alquiler (sigh) y a la vuelta, ya se habían llevado lo que quedaba de la macchina. Solo la mancha blanquecina de la espuma del extintor quedaba.

Y ahí se acabó. La gente, yo incluido, seguimos nuestra vida y le contaremos a nuestros amigos y conocidos la cantinela de lo que ha ocurrido esta mañana, la anécdota del día y pronto nos olvidaremos.

Así es la vida. Todo viene y va, como el madero de Bergman.