De momento han muerto más de quinientos palestinos: militantes de Hamas, miembros de los cuerpos de seguridad palestinos, simples viandantes, mujeres, niños, ancianos, familias completas y todo aquel que se cruce por las mirillas de los fusiles de estos criminales. Las escenas que se ven por la televisión o se leen a través de internet son terribles, descorazonadoras, crueles. Cualquier adjetivo que se diga es pequeño y vacío de sentido alguno.
Aquí os muestro una imagen menor en cuanto crudeza, pero no en cuanto a significado. Unos chavales huyen como pueden de un bombardeo.

Esta es la gente a la que ataca Israel.
Cuando pienso en todo lo que ocurre en Gaza, me viene a la mente el acoso escolar. Los matones de la clase arrinconan a los débiles, aunque sean mayoría. Les pegan, les humillan y les roban, y nadie les dice nada. Aquí no hay tribunales de menores que los castiguen y el director del colegio, Mr. Washington, no les reprende ni les denuncia. Les da palos más grandes para golpear, les da dinero para pagar sus excesos y les da aliento, porque en el fondo le gustaría hacer lo mismo y se siente orgulloso de esta banda. El resto de alumnos, las víctimas, son escoria, piensa el director, y tiene una deuda que no acabamos de comprender hacia el agresor.
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PD Según informan en la radio, Israel acaba de atacar una escuela de las Naciones Unidas en Gaza. Los tanques han entrado en las aulas. Los matones continuan su labor.