
Esta mañana me he despertado con la noticia de que anoche fue derribada la cúpula de la cárcel de Carabanchel. Hoy es un día triste para la tan manida, tan publicitada y tan estúpida memoria histórica. Tan manida porque es una polémica perfecta para encubrir los problemas que nos importan hoy día, como el paro; tan publicitada, porque está en todas partes, desde la izquierda a la más furibunda derecha, pasando por esa cosa tan indefinida y amorfa como es el PSOE y tan estúpida, porque me parece una tomadura de pelo. No es ambiciosa, no restaura la dignidad de las gentes que murieron a consecuencia del gallego golpista y de sus cuarente años de paz y ciencia.
Me parece un timo de proporciones bíblicas lo que ha acontecido con la Cárcel de Carabanchel, con aquel lugar de reclusión de miles de personas que lucharon durante la dictadura por la restauración de la democracia. Era un símbolo de libertad contra la represión, del recuerdo frente a la desmemoria y de la fortaleza y resistencia de algunos, de aquellos que verdaderamente se apostaron en las esquinas, de aquellos guerrilleros sin armas que buscaban el fin de la sumisión histórica.
Lo han hecho de noche, como los butroneros, como Jack el destripador diseccionaba a sus víctimas. Y todo por la especulación, por sacarse unas perras para construir más pisos cuando aún hay un millón de casas sin vender producto de los años de desenfreno inmobiliario y connivencia de las autoridades políticas, fueran de derecha rancia o de izquierda disimulada. Tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid y el Ministerio del Interior han hecho cuadrilla para llevar a cabo esta ignonimia, esta afrenta al recuerdo de lucha y combate pacífico del pasado. Dicen que van a construir un hospital, vale, aceptamos pulpo, pero quien haya visto lo grande que era el recinto de la Cárcel de Carabanchel, sabrá que ahí cabían dos buenos hospitales, zonas verdes, centros de mayores y todo el equipamiento útil que se quisiera construir, sin derribar la cúpula.
No nos engañemos. Aquí solo se busca el dinero. Una meapilas del Ministerio del Interior ha dicho que en absoluto se olvidará el recuerdo bla bla bla y que se erigirá 'un monolito'. ¡Encima se ríen de nosotros! No estaría mal que cuando viniera la chusma política a inaugurar ese 'monolito', a hacerse la foto con cara compungida y plena autosatisfacción, se les recibiera como merecen. Ese recibimiento lo dejo a gusto del lector.
¿Y la memoria histórica? ¿Dónde queda ese buenismo progre? ¿Se han eliminado los nombres de calles franquistas? ¿Se ha devuelto su verdadero nombre a Numancia de la Sagra? ¿Se ha derribado el templo de la humillación, ese puñetero mamut blanco del Valle de los Caídos, que tanto avergüenza al que se aproxima a la Sierra de Madrid? ¿Se han hecho juicios a los franquistas, a aquellos altos cargos que aún viven, a quienes se lucraron desposeyendo a los vencidos y que se aprovecharon de la rapiña del pueblo español durante la dictadura? ¿Se ha juzgado a la iglesia por su ignonimioso apoyo a la Cruzada Nacional?
Estoy hasta los cojones de tanto buenismo, de tanta buena intención sin sustancia en una época en la que vemos a los descendientes de Franco bailando un mambo ante el aborregado gentío.
Nada, nada, nada. Memoria histórica de mierda
1 comentario:
Cuanta razón tienes. La de iglesias que habría que quemar y la de fachas que fusilar, y por supuesto, falso progre que apedrear. Aunque en lo de derruir el valle de los caidos no te doy la razón. Yo jamás iré allí a no ser que una fuerza mayor me obligue, pero no abogo por su destrucción. Igual que la cárcel de carabanchel era un símbolo que debía haber pervivido (al menos una parte) en aras del recuerdo, con el valle de los caídos pasa igual desde mi punto de visto. La pena es que se podían haber encargado de cargarse la cruz de los huevos en vez de la cárcel, pero bueno, ya se sabe, todo es cuestión de prioridades.
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